La endocarditis puede clasificarse de acuerdo con la evolución temporal de la enfermedad, el sitio de la infección, la causa de la infección o la presencia de un factor de riesgo predisponente como el consumo de drogas por vía intravenosa. Aunque cada criterio de clasificación proporciona información terapéutica y pronóstica útil, los métodos se superponen y ninguno es suficiente por sí solo. La clasificación de la endocarditis como aguda o subaguda se empleó al principio para describir la enfermedad y el tiempo transcurrido hasta la muerte; en la actualidad se aplica a las características y a la progresión al avance de la infección hasta el momento del diagnóstico. La endocarditis aguda es una enfermedad que conlleva fiebre héctica, que lesiona pronto las estructuras cardíacas, produce focos metastásicos extracardíacos diseminados por vía hematógena y, si no recibe tratamiento, evoluciona hasta causar la muerte del paciente en cuestión de semanas. La endocarditis subaguda sigue un curso más larvado, provoca lesiones cardíacas estructurales lentamente, si es que llega a provocarlas, rara vez origina infecciones metastásicas y sigue un curso gradualmente progresivo a menos que se complique con un episodio embólico grave o con la rotura de un aneurisma micótico. En los países desarrollados, la incidencia de endocarditis varía entre 1.5 y 6.2 casos anuales por 100 000 habitantes. A finales del decenio de 1980, en una zona metropolitana de Estados Unidos (Philadelphia), la endocarditis afectó a 9.3 personas por 100 000 habitantes y año. No obstante, 50% de estos casos fue consecuencia del consumo de drogas por vía intravenosa. La incidencia de endocarditis está notablemente aumentada en los ancianos. La tasa acumulada de endocarditis de prótesis valvulares es de 1.5 a 3.0% al año de la sustitución valvular y de 3 a 6% a los cinco años; el riesgo es más alto durante los primeros seis meses tras la sustitución valvular.
Somo un centro que cree firmemente en que capacitar es prevenir...
Porque capacitar es prevenir
Cecapres
martes, 17 de enero de 2012
Endocarditis infecciosa: introducción
La proliferación de microorganismos en el endotelio cardíaco tiene como consecuencia el desarrollo de una endocarditis infecciosa. La lesión característica en el sitio de infección, la vegetación, consiste en una masa de plaquetas, microcolonias de microorganismos y escasas células inflamatorias. La infección afecta con mayor frecuencia a las válvulas cardíacas (tanto a las válvulas naturales como a las prótesis valvulares), pero también puede ocurrir en el lado de baja presión del tabique ventricular en un defecto, en zonas del endocardio mural dañadas por chorros de sangre o por algunos cuerpos extraños, o en los propios dispositivos intracardiacos. El proceso análogo, que afecta a las comunicaciones arteriovenosas o arterioarteriales (conducto arterioso persistente) o a una coartación aórtica, recibe el nombre de endarteritis infecciosa.
Las bendiciones de Nuestro Señor Padre Celestial.
Dios bendiga a todos los seguidores de es blog y un saludo cordial de la familia cecapres
domingo, 11 de diciembre de 2011
¿Antivirales para enlentecer el avance del Mal de Alzheimer?
(NCYT) Los autores del mismo, de la Universidad de Manchester, ya demostraron anteriormente que el virus del herpes HSV1 es un factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer cuando está presente en los cerebros de personas que tienen un riesgo genético específico de padecer la enfermedad.
El Mal de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa incurable que afecta a cerca de 18 millones de personas en el mundo. Se desconocen las causas de la enfermedad, así como de las estructuras proteicas anormales vistas en los cerebros afectados por ella. Estas estructuras son las placas amiloides y los ovillos neurofibrilares. Estos últimos son conocidos también como marañas neurofibrilares.
El equipo de Ruth Itzhaki y Matthew Wozniak ha establecido que ese virus del herpes causa una acumulación de dos proteínas clave, típicas en la enfermedad de Alzheimer (la beta-amiloide y la P-tau) conocidas por ser los principales componentes de las placas y los ovillos respectivamente. Muchos científicos creen que ambas proteínas están involucradas en el desarrollo de la enfermedad.
Los autores del nuevo estudio han encontrado que el ADN viral en los cerebros afectados por la enfermedad de Alzheimer está localizado muy específicamente en el interior de las placas amiloides. Esto, junto con la producción de amiloide inducida por el virus, sugiere que el HSV1 es una causa de la acumulación de productos amiloides nocivos y de la formación de placas.
Estos nuevos resultados sugieren que el HSV1, y el factor genético de la persona afectada, constituyen el principal riesgo para desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Si las conclusiones de esta investigación están en lo cierto, entonces quizá sería viable usar agentes antivirales para tratar a los pacientes de Alzheimer, a fin de retardar el avance de la enfermedad.El equipo de Ruth Itzhaki y Matthew Wozniak ha establecido que ese virus del herpes causa una acumulación de dos proteínas clave, típicas en la enfermedad de Alzheimer (la beta-amiloide y la P-tau) conocidas por ser los principales componentes de las placas y los ovillos respectivamente. Muchos científicos creen que ambas proteínas están involucradas en el desarrollo de la enfermedad.
Los autores del nuevo estudio han encontrado que el ADN viral en los cerebros afectados por la enfermedad de Alzheimer está localizado muy específicamente en el interior de las placas amiloides. Esto, junto con la producción de amiloide inducida por el virus, sugiere que el HSV1 es una causa de la acumulación de productos amiloides nocivos y de la formación de placas.
sábado, 10 de diciembre de 2011
La presencia de numerosas especies de bacterias puede prevenir muchas alergias
En este nuevo estudio, el equipo de Hans Bisgaard, de la Universidad de Copenhague, examinó a 411 niños, y se observó una relación directa entre el número de diferentes bacterias intestinales de cada individuo y el riesgo de desarrollar enfermedades alérgicas con posterioridad.
La reducción de la diversidad de la microbiota intestinal en la infancia se asoció con un mayor riesgo de enfermedades alérgicas durante la edad escolar. En cambio, si existía una diversidad considerable, el riesgo se reducía, y a mayor variedad de especies, menor riesgo.
Por tanto, puede haber consecuencias inmunitarias bastante distintas si el bebé nace por vía vaginal, topándose con una mayor diversidad de bacterias, o si nace por cesárea, lo que expone a los recién nacidos a una gama menor de especies bacterianas. Esto podría explicar por qué los niños nacidos por cesárea presentan una mayor tendencia a desarrollar alergias.
En el útero materno y durante los primeros seis meses de vida del bebé, las defensas inmunitarias de la madre protegen a su retoño. Es probable que la flora bacteriana en los bebés sea afectada por los antibióticos tomados por la madre o las sustancias artificiales a las que ésta haya estado expuesta.
La reducción de la diversidad de la microbiota intestinal en la infancia se asoció con un mayor riesgo de enfermedades alérgicas durante la edad escolar. En cambio, si existía una diversidad considerable, el riesgo se reducía, y a mayor variedad de especies, menor riesgo.
Por tanto, puede haber consecuencias inmunitarias bastante distintas si el bebé nace por vía vaginal, topándose con una mayor diversidad de bacterias, o si nace por cesárea, lo que expone a los recién nacidos a una gama menor de especies bacterianas. Esto podría explicar por qué los niños nacidos por cesárea presentan una mayor tendencia a desarrollar alergias.
En el útero materno y durante los primeros seis meses de vida del bebé, las defensas inmunitarias de la madre protegen a su retoño. Es probable que la flora bacteriana en los bebés sea afectada por los antibióticos tomados por la madre o las sustancias artificiales a las que ésta haya estado expuesta.

Si los niños se encuentran con una amplia gama de especies bacterianas, corren menor riesgo de desarrollar enfermedades alérgicas en su vida posterior. (Foto: Copenhagen U.)
Según Bisgaard, es importante que el bebé esté expuesto a un gran número de especies bacterianas, ya que en esa etapa temprana de su desarrollo es cuando su sistema inmunitario está en desarrollo y "aprendiendo". Esa ventana de "aprendizaje inmunológico" durante la cual el niño es inmunitariamente inmaduro y puede ser influenciado por las bacterias, es breve, y se cierra unos pocos meses después del nacimiento.
"Nuestros nuevos resultados concuerdan con los numerosos descubrimientos que también hemos hecho en los campos del asma y la fiebre del heno", explica Bisgaard. Al igual que las alergias, esas dolencias son provocadas por diversos factores durante la infancia.
"Nuestros nuevos resultados concuerdan con los numerosos descubrimientos que también hemos hecho en los campos del asma y la fiebre del heno", explica Bisgaard. Al igual que las alergias, esas dolencias son provocadas por diversos factores durante la infancia.
viernes, 9 de diciembre de 2011
Infección urinaria
Las infecciones urinarias agudas pueden subdividirse en dos categorías
anatómicas generales: infecciones bajas (uretritis y cistitis) e infecciones altas
(pielonefritis aguda, prostatitis y abscesos intrarenales y perinéfricos). Estas
infecciones pueden presentarse juntas o de manera independiente, y ser
asintomáticas o constituir uno de los síndromes clínicos que se describen aquí.
Las infecciones de la uretra y de la vejiga a menudo se consideran superficiales
(o de la mucosa), mientras que prostatitis, pielonefritis y supuración renal
implican la invasión de los tejidos.
Desde una perspectiva microbiológica, existe una infección urinaria (urinary tract
infection, UTI) cuando se detectan microorganismos patógenos en orina, uretra,
vejiga, riñón o próstata. En gran parte de los casos, la presencia de más de 105
microorganismos por mililitro de una muestra adecuada de orina tomada de la
mitad del chorro con total asepsia indica una infección. No obstante, en algunos
casos de verdadera infección urinaria no se detecta bacteriuria importante. En
concreto, en los pacientes sintomáticos, una cantidad más reducida de bacterias
(102-104/ml) indica infección. En las muestras de orina obtenidas mediante
aspiración suprapúbica o sondaje "instantáneo" y en las muestras tomadas de
pacientes con un catéter permanente, las cifras de 102-104 colonias/ml por lo
general implican infección.
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